¿Por qué huye el perro?

El primer motivo por el cual nuestro amigo de cuatro patas podría alejarse de casa depende de su instinto de reproducción. Efectivamente, si a poca distancia, nuestro perro detecta una perrita en calor, podría decidir ir a buscarla y alejarse de la casa. Para evitar esta posibilidad lamentablemente no hay mucho que se pueda hacer, de hecho, hasta un perro educado a una suma obediencia, en ausencia del dueño, sigue el instinto. La única precaución a tomarse es aquella de poner al perro en estado de seguridad, es decir dentro de la casa o dentro de un recinto o box que sea a prueba de fuga.

Otro motivo de fuga del perro depende del aburrimiento o del deseo de explorar. Efectivamente, la mayor parte de los perros vive una vida sedentaria y monótona que no se compadece de un animal que, por su naturaleza, es un explorador. Por esta razón nuestro perro podría decidir alejarse de casa para ir a visitar lugares cercanos y olfatear la vecindad, se debe recordar que para la mentalidad del perro el alejarse de la casa es un episodio provisorio del tipo de “voy a dar una vuelta y luego vuelvo” y no “me voy de casa” porque el perro es un animal social que ama estar con su propia manada.

El deseo de volver a unirse a la manada es la base de una fuerte motivación de fuga. Los perros que no están acostumbrados a estar solos o se encuentran de improviso en lugares que no reconocen, podrían escapar para volver a unirse a su propia “manada”.

El perro también escapa si se asusta o atemoriza por un evento inesperado. Durante una tormenta o por el ruido de fuegos artificiales, su cerebro podría sugerirle escapar del peligro que siente cercano. Si el perro está asustado está confundido y sus capacidades de análisis del problema disminuyen al punto de inducirlo a realizar acciones que normalmente no haría.

El instinto predatorio es otra motivación a la fuga. Es más evidente en los perros de caza, de rastreo y nórdicos paro está presente también en perros de otras razas. El instinto predatorio está grabado en el DNA de nuestro amigo de cuatro patas y aunque durante la mayor parte de su vida esté escondido y sedado podría volver a despertarse si olfatea un olor particular o a la vista de un animal libre.

Por último debe recordarse que los perros que han transcurrido parte de su vida en perreras o refugios o que han cambiado de ambiente a menudo, tienen una tendencia mayor a la fuga. Ello se debe a que el animal tiene necesidad de tiempo para ambientarse y reconocer un lugar como su “madriguera” y si durante el período de transición no es vigilado suficientemente podría decidir volver a buscar el lugar que consideraba seguro. trascorso parte della loro vita in canili o rifugi oppure che hanno cambiato ambiente spesso hanno una tendenza alla fuga maggiore. Questo perché l’animale ha bisogno di tempo per ambientarsi e riconoscere un posto come la sua ”tana” e se durante il periodo di transizione non viene monitorato a sufficienza potrebbe decidere di cercare di tornare al posto che reputava sicuro.

Para solucionar todas estas posibles causas de extravío recordemos que todos los perros deben educarse para la vida que van a llevar, es decir, deben acostumbrarse a los ambientes y a las personas, a los ruidos y a los olores. Cuanto más se le muestren al perro situaciones diferentes, más se acostumbrará a encararlas de una forma correcta y menos se verá llevado a seguir sus instintos en situaciones particulares. Además de la educación el perro precisa de ejercicios cotidianos. Ejercicio físico y mental ya que el perro es una animal social que tiene necesidad de sentirse útil en su propia manada, tiene necesidad de contacto y disciplina y no por último de suficiente movimiento.